{"id":14483,"date":"2024-04-28T15:55:58","date_gmt":"2024-04-28T20:55:58","guid":{"rendered":"https:\/\/iidsech.com\/?p=14483"},"modified":"2024-04-28T16:57:55","modified_gmt":"2024-04-28T21:57:55","slug":"nuestros-hermanos-mayores-la-doctrina-catolica-sobre-las-relaciones-judeocristianas-desde-el-concilio-vaticano-ii-mtro-carlos-lepe-pineda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iidsech.com\/index.php\/2024\/04\/28\/nuestros-hermanos-mayores-la-doctrina-catolica-sobre-las-relaciones-judeocristianas-desde-el-concilio-vaticano-ii-mtro-carlos-lepe-pineda\/","title":{"rendered":"Nuestros hermanos mayores: La Doctrina Cat\u00f3lica sobre las relaciones judeocristianas desde el Concilio Vaticano II. Mtro. Carlos Lepe Pineda"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"14483\" class=\"elementor elementor-14483\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-15c96349 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"15c96349\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-3e8436a7\" data-id=\"3e8436a7\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7f7e3b0e elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7f7e3b0e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6><strong>I. Nuestros hermanos mayores<\/strong><\/h6><p><strong><br \/><\/strong>En la visita que el Papa Juan Pablo II realiz\u00f3 a la Sinagoga de Roma el 13 de abril de 1986, pronunci\u00f3 un memorable discurso sobre las relaciones judeocristianas. En este acu\u00f1\u00f3 una expresi\u00f3n que viene a ser un \u00edcono del aprecio que los cristianos han de tener por la comunidad jud\u00eda: la expresi\u00f3n es \u201cSois nuestros hermanos predilectos, y en cierto modo podr\u00eda decirse nuestros hermanos mayores\u201d (1).<br \/>La relaci\u00f3n entre el juda\u00edsmo y el cristianismo no es la relaci\u00f3n entre dos religiones extra\u00f1as que se encuentran en su devenir hist\u00f3rico. Al contrario, el cristianismo reconoce desde su origen, y de manera particularmente expl\u00edcita desde el Concilio Vaticano II, su filiaci\u00f3n, su relaci\u00f3n, su \u00edntimo nexo con el juda\u00edsmo, como de quien ha recibido a Jes\u00fas, como de quien ha heredado la Sagrada Escritura, como el pueblo de la promesa que se ha realizado en Cristo.<br \/>La afirmaci\u00f3n de Juan Pablo II est\u00e1 animada por una tesis teol\u00f3gica que es necesario explicitar, con el fin de entender mejor los motivos y el contexto en el que los cristianos nos planteamos la relaci\u00f3n con el pueblo jud\u00edo.<\/p><p>Ya debiese ser suficientemente expl\u00edcita la afirmaci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n \u201cintr\u00ednseca\u201d que los cristianos descubrimos respecto de la religi\u00f3n jud\u00eda. Y este ser intr\u00ednseco, como hemos dicho, se refiere a que el cristianismo no existir\u00eda de no ser por la Alianza que Dios sign\u00f3 con Mois\u00e9s en el Sina\u00ed; de no ser por la predicaci\u00f3n de los profetas; de no ser por la resistencia heroica del pueblo jud\u00edo ante griegos y romanos (entre otros pueblos), en su fidelidad irrestricta a la Alianza con Dios.<br \/>De esta Alianza, llamada por los cristianos \u201cAntigua Alianza\u201d, aparece Jes\u00fas, como art\u00edfice de la \u201cNueva Alianza\u201d, una Alianza que se ofrece a la humanidad entera, la cual \u201cse nutre de la ra\u00edz del buen olivo en que se han injertado las ramas del olivo silvestre que son los gentiles\u201d (2). La salvaci\u00f3n ha llegado hasta nosotros del pueblo jud\u00edo y por el pueblo jud\u00edo, y esta es una deuda y una relaci\u00f3n intr\u00ednseca que ning\u00fan cristiano debe olvidar jam\u00e1s.<br \/>Sin embargo, a algunos puede incomodar la expresi\u00f3n \u201cAntigua Alianza\u201d, como si este t\u00e9rmino expresara caducidad, minusvaloraci\u00f3n, desprecio. En el contexto teol\u00f3gico cristiano el sentido es exactamente al contrario. En primer lugar, conviene recordar la afirmaci\u00f3n del Papa Juan Pablo II ante la Comunidad Jud\u00eda de Maguncia, el 17 de noviembre de 1980: \u201cLa primera dimensi\u00f3n de este di\u00e1logo, esto es, el encuentro entre el Pueblo de Dios de la Antigua Alianza,\u00a0<em>que nunca fue revocada<\/em>, y el de la Nueva, es asimismo un di\u00e1logo interior a la Iglesia misma, como si fuera entra la primera y la segunda parte de nuestra Biblia\u201d (3).<br \/>La Alianza de Dios con el pueblo jud\u00edo es una Alianza por la eternidad y no tiene caducidad alguna. Si un cristiano pensara que por la fe en el Mes\u00edas prometido la Antigua Alianza ha dejado de tener validez, estar\u00eda negando la fidelidad de Dios. Al contrario, la Alianza de Dios signada en el Sina\u00ed es una Alianza perpetua. Para los cristianos tanto ayer, como hoy, como ma\u00f1ana tendr\u00e1 sentido el permanecer a la Alianza de Dios con su pueblo, a\u00fan y cuando la fe cristiana anuncia el cumplimiento de las promesas hechas en la persona de Jes\u00fas.<\/p><h6><strong>II. Doctrina<\/strong><\/h6><p><strong><br \/><\/strong>A partir del Concilio Vaticano II la Iglesia ha elaborado una doctrina sobre la relaci\u00f3n con los jud\u00edos y el juda\u00edsmo, de la que podemos distinguir cuatro elementos esenciales:<br \/>1.\u00a0<em>Sobre las ra\u00edces jud\u00edas del cristianismo<\/em>. En los p\u00e1rrafos superiores ya hemos apuntado algunos elementos que indican la conciencia que la Iglesia tiene sobre sus ra\u00edces jud\u00edas. Ra\u00edces que no son accidentales, como hemos dicho, sino que est\u00e1n implicadas en el n\u00facleo m\u00e1s \u00edntimo de las doctrinas y las pr\u00e1cticas cristianas.<br \/>A\u00fan m\u00e1s, si quisi\u00e9semos citar la afirmaci\u00f3n m\u00e1s profunda de los documentos de la Iglesia a este respecto, habr\u00eda que recordar el siguiente pasaje: \u201cJes\u00fas es jud\u00edo y lo es para siempre\u201d (4). En efecto, rechazar a los jud\u00edos es rechazar a la persona misma de Cristo. Toda generalizaci\u00f3n injusta y discriminatoria contra los jud\u00edos se dirige inmediatamente contra Jes\u00fas \u201cnacido de mujer, nacido bajo la Ley\u201d (5). As\u00ed, el cristianismo mira al juda\u00edsmo, doctrinalmente, vinculantemente, como sus ra\u00edces m\u00e1s \u00edntimas y cercanas; como una religi\u00f3n v\u00e1lida de la que ha surgido la salvaci\u00f3n para todos, pero que permanece v\u00e1lida en el coraz\u00f3n de Dios como Alianza sellada para siempre.<br \/>2.\u00a0<em>Sobre la responsabilidad del pueblo jud\u00edo en la muerte de Jes\u00fas<\/em>. Un tema que ha entorpecido el di\u00e1logo y la relaci\u00f3n judeocristiana por siglos es el de la responsabilidad hist\u00f3rica del pueblo jud\u00edo en la muerte de Jes\u00fas. Para muchos cristianos confundidos los jud\u00edos han sido objeto del desafecto de Dios debido a su participaci\u00f3n en la muerte de Jes\u00fas. Y no s\u00f3lo los jud\u00edos de la \u00e9poca de Jes\u00fas, sino todos los jud\u00edos de la historia despu\u00e9s de este evento.<br \/>La doctrina de la Iglesia establece exactamente la tesis opuesta. Recordemos el siguiente pasaje de la Declaraci\u00f3n\u00a0<em>Nostra Aetate<\/em>: \u201cAunque las autoridades de los jud\u00edos con sus seguidores reclamaron la muerte de Cristo, sin embargo, lo que en su Pasi\u00f3n se hizo, no puede ser imputado indistintamente a todos los jud\u00edos que entonces viv\u00edan, ni a los jud\u00edos de hoy\u201d (6).<br \/>En este sentido, el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica a\u00f1ade: \u201cTeniendo en cuenta la complejidad hist\u00f3rica manifestada en las narraciones evang\u00e9licas sobre el proceso de Jes\u00fas, y sea cual sea el pecado personal de los protagonistas del proceso (Judas, el Sanedr\u00edn, Pilato), lo cual s\u00f3lo Dios conoce, no se puede atribuir la responsabilidad del proceso al conjunto de los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n, a pesar de los gritos de una muchedumbre manipulada \u2026 Menos todav\u00eda se podr\u00eda ampliar esta responsabilidad a los restantes jud\u00edos en el tiempo y en el espacio \u2026\u201d (7).<br \/>De este modo, debe quedar claro que para los cristianos la responsabilidad de jud\u00edos y romanos sobre la muerte de Jes\u00fas es una responsabilidad personal y que s\u00f3lo Dios conoce. A los cristianos no les toca juzgar sobre este punto.<br \/>3.\u00a0<em>Sobre la valoraci\u00f3n del juda\u00edsmo por parte de los cristianos.<\/em>\u00a0Yendo a\u00fan m\u00e1s all\u00e1,\u00a0<em>Nostra Aetate<\/em>\u00a0condena una visi\u00f3n negativa del juda\u00edsmo actual, nacida de aquel prejuicio sobre la responsabilidad en la muerte de Jes\u00fas. Dice el documento: \u201cY, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de se\u00f1alar a los jud\u00edos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras\u201d (8).<br \/>Existen jud\u00edos y existen cristianos que piensan que, para un cristiano, es necesario ver a los jud\u00edos como un pueblo r\u00e9probo, rechazado por Dios y culpable de la muerte de Jes\u00fas. Como hemos visto, nada m\u00e1s alejado de la doctrina de la Iglesia. Antes bien, la Iglesia condena estas visiones deformadas y discriminatorias; afirma la responsabilidad personal de quienes participaron en el juicio y la muerte de Jes\u00fas; niega toda responsabilidad colectiva y establece la cercan\u00eda y fraternidad de jud\u00edos y cristianos como la misma unidad de las dos partes de la Biblia cristiana.<br \/>4.\u00a0<em>Sobre el antisemitismo<\/em>. La Iglesia afirma, de acuerdo con la tradici\u00f3n judeocristiana, que el hombre, que todo hombre, es imagen y semejanza de Dios. De este modo, ning\u00fan hombre debiese ser tratado como objeto, o discriminado por su color, su religi\u00f3n, su condici\u00f3n social o sus posesiones. En este sentido, y reflexionando sobre su relaci\u00f3n con el pueblo jud\u00edo, la misma declaraci\u00f3n Nostra Aetate lanza una fuerte censura en contra del antisemitismo: \u201cAdem\u00e1s, la iglesia, que reprueba cualquier persecuci\u00f3n contra los hombres, consciente del patrimonio com\u00fan con los jud\u00edos, e impulsada no por razones pol\u00edticas, sino por la religiosa caridad evang\u00e9lica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los jud\u00edos\u201d (9). \u201cEs en todo punto necesario abandonar la concepci\u00f3n tradicional del pueblo\u00a0<em>castigado<\/em>\u2026 (El pueblo jud\u00edo) sigue siendo el pueblo elegido\u201d (10).<\/p><h6><strong>III. Medios para fomentar el di\u00e1logo<\/strong><\/h6><p><strong><br \/><\/strong>De acuerdo con la doctrina de la Iglesia, hay cuatro medios concretos para el encuentro y el mutuo conocimiento y aprecio.<br \/>1.\u00a0<em>Di\u00e1logo.<\/em>\u00a0\u201cEl di\u00e1logo presupone que cada lado desea conocer al otro, y desea incrementar y profundizar su conocimiento del otro\u201d (11). Este di\u00e1logo debe estar animado, no s\u00f3lo por el sincero inter\u00e9s de conocer al otro, sino, tambi\u00e9n, por una disposici\u00f3n introspectiva sumamente consciente: \u201cCon el fin de no da\u00f1ar (aun involuntariamente) a aquellos que participen (en el di\u00e1logo), ser\u00e1 vital garantizarlo, no s\u00f3lo por el tacto, sino por una gran apertura de esp\u00edritu y verg\u00fcenza respecto de los prejuicios de cada uno\u201d (12).<br \/>El di\u00e1logo es dif\u00edcil y en \u00e9l afloran f\u00e1cilmente nuestros prejuicios y resentimientos. Es necesario abrir espacios en los que pueda privar la serenidad y la fraternidad, y en los que las dificultades se aborden con respeto y objetividad. De otro modo, el \u201cdi\u00e1logo\u201d se convertir\u00eda en otro motivo de desencuentro y alejamiento.<br \/>2.\u00a0<em>Liturgia.<\/em>\u00a0Un segundo medio de encuentro judeocristiano es la liturgia. Se debe recordar que, como ya se\u00f1alamos, el Antiguo Testamento es parte integral y esencial de la religi\u00f3n cristiana. En toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica cristiana hay lecturas del\u00a0<em>Tanaj<\/em>\u00a0y reflexiones homil\u00e9ticas al respecto.<br \/>Por otro lado, la misma celebraci\u00f3n lit\u00fargica cumbre del cristianismo, la misa, la eucarist\u00eda, es una peculiar adaptaci\u00f3n del rito de P\u00e9saj. La presencia del vino y del pan \u00e1zimo como centro de la misa debiese recordar con frecuencia la filiaci\u00f3n y continuidad que se da entre la liturgia jud\u00eda y la cristiana.<br \/>De este modo, jud\u00edos y cristianos pueden hallar espacios de convivencia en su propia tradici\u00f3n lit\u00fargica. Idealmente, esto debiese implicar el participar, en un ambiente de sereno respeto y fraternal convivencia, e incluso en encuentros de oraci\u00f3n.<br \/>3.\u00a0<em>Ense\u00f1anza y Educaci\u00f3n.<\/em>\u00a0Insistir en las heridas del pasado, los malentendidos y las mutuas acusaciones no nos llevar\u00e1, como comunidades, a la paz y la concordia. Antes al contrario, profundizar\u00e1 heridas que dif\u00edcilmente sanar\u00e1n alg\u00fan d\u00eda. De este modo, la Iglesia recuerda su doctrina y ordena a toda la comunidad cristiana que fomente una comprensi\u00f3n recta de las relaciones judeocristianas.<br \/>La Universidad An\u00e1huac, instituci\u00f3n a la que pertenezco, es una universidad cat\u00f3lica. En este sentido, la Iglesia recuerda que \u201cla investigaci\u00f3n en las universidades cat\u00f3licas, en asociaci\u00f3n, de ser posible, con otras instituciones cristianas y con expertos, est\u00e1n invitadas a contribuir a la soluci\u00f3n de los problemas (relacionados con el juda\u00edsmo y con las relaciones entre jud\u00edos y cristianos). Donde sea posible, se crear\u00e1n c\u00e1tedras de estudios judaicos y se alentar\u00e1 la colaboraci\u00f3n con acad\u00e9micos jud\u00edos\u201d (13). Me congratulo al recordar que el Centro Cultural de la Universidad An\u00e1huac llevar\u00e1 el nombre de Itzjak Rabin y tiene, entre sus fines principales, el estrechar lazos culturales, pero tambi\u00e9n acad\u00e9micos y religiosos con la comunidad jud\u00eda, siempre parte activa y esencial de nuestra vida universitaria.<br \/>4.\u00a0<em>El \u00faltimo medio es la acci\u00f3n social conjunta<\/em>. Esta se refiere a iniciativas de colaboraci\u00f3n social que parten del fundamento del infinito valor de la persona en cuanto imagen y semejanza de Dios. Todo servicio hecho al hombre es un servicio hecho a la creatura que Dios ha privilegiado en su obra, y que ha amado por encima de todas las dem\u00e1s. Esta colaboraci\u00f3n en proyecto comunes debiese \u201calimentar la comprensi\u00f3n y al estima mutua\u201d (14).<\/p><h6><strong>IV. Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h6><p><strong><br \/><\/strong>En los \u00faltimos a\u00f1os la Iglesia ha hecho un gran esfuerzo para dejar claramente establecida su doctrina sobre la relaci\u00f3n con los jud\u00edos y el juda\u00edsmo. Esta doctrina ha sido objeto de reflexi\u00f3n, de estudio y de acciones concretas.<br \/>Sin embargo, no quiero dejar de se\u00f1alar, realistamente, que este camino est\u00e1 a\u00fan en sus comienzos. Basta con voltear a ver a nuestras respectivas comunidades y reconocer, con pesar, que los prejuicios y rencores predominan por encima de estas intenciones de unidad y fraternidad.<br \/>El Papa Juan Pablo II se\u00f1al\u00f3, en este sentido, en su visita a la Sinagoga de Roma: \u201cNo es cierto que yo haya venido a visitaros porque las diferencias entre nosotros se hayan superado ya. Sabemos bien que no es as\u00ed\u201d (15). El di\u00e1logo y la convivencia buscan el acercamiento. Debemos dialogar y convivir porque estamos alejados, y esto es dolorosamente cierto.<br \/>No obstante, existe una luz de esperanza en nuestras respectivas comunidades. Tenemos all\u00ed las declaraciones oficiales de la Iglesia, a pesar de las debilidades de algunos hombres. Tenemos los medios propuestos, muchos de los cuales tienen hoy decididos impulsores en muchos lugares del mundo.<br \/>Es mi sincero deseo que nuestras Universidades construyan v\u00edas que hagan realidad la vocaci\u00f3n a la que Dios nos ha llamado: a ser hermanos en la fe que \u00c9l mismo nos ha revelado.<\/p><p><strong>Notas<br \/><\/strong><em>* El Maestro Carlos Lepe Pineda es Coordinador General de Humanidades de la Universidad An\u00e1huac<\/em><\/p><div class=\"elementor-element elementor-element-21bc9e3f elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"21bc9e3f\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\"><div class=\"elementor-widget-container\"><div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix\"><div class=\"elementor-element elementor-element-65c24601 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"65c24601\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\"><p class=\"elementor-widget-container\"><strong>FUENTE:<\/strong><\/p><p class=\"elementor-widget-container\"><span style=\"font-family: var(--global-body-font-family); letter-spacing: 0.2px;\"><em>\u00a9TrubunaIsraelita <\/em><\/span><span style=\"font-family: var(--global-body-font-family); letter-spacing: 0.2px;\">(28 de abril de 2024). <\/span><em style=\"font-family: var(--global-body-font-family); letter-spacing: 0.2px;\"> Nuestros hermanos mayores: La Doctrina Cat\u00f3lica sobre las relaciones judeocristianas desde el Concilio Vaticano II. Mtro. Carlos Lepe Pineda*<\/em><span style=\"font-family: var(--global-body-font-family); letter-spacing: 0.2px;\">. Tribuna Israelita. https:\/\/tribuna.org.mx\/nuestros-hermanos-mayores-la-doctrina-catolica-sobre-las-relaciones-judeocristianas-desde-el-concilio-vaticano-ii-mtro-carlos-lepe-pineda\/<\/span><\/p><\/div><\/div><\/div><\/div><p><!-- \/wp:paragraph --><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. 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