El autor del libro es Oseas, hijo de Beeri (Oseas 1:1).
Fue un profeta del reino del Norte (Israel/Efraín) y es considerado el profeta del amor fiel de Dios debido al mensaje central del libro.
Oseas profetizó aproximadamente entre los años 755–715 a.C., lo que lo convierte en uno de los últimos profetas que Dios envió al reino del Norte antes de su caída en el 722 a.C. a manos de Asiria. Su ministerio inició en el reinado de Jeroboam II (rey poderoso pero idólatra), y continuó durante los reinados posteriores hasta poco antes de la destrucción del reino.
Reyes mencionados en Oseas 1:1:
Esto muestra que el ministerio de Oseas fue extenso y atravesó varios reinados.
El libro puede dividirse en dos grandes secciones, ambas usando la metáfora del matrimonio infiel para describir la relación entre Dios e Israel.
Cap. 1: Oseas se casa con Gomer. Los hijos reciben nombres proféticos (Jezreel, Lo-ruhama, Lo-ammi).
Cap. 2: Infidelidad de Israel; juicio por adulterio espiritual e invitación al arrepentimiento.
Cap. 3: Oseas compra nuevamente a su esposa como señal del amor restaurador de Dios.
Cap. 4–7: Corrupción moral, política y religiosa.
Cap. 8–10: Castigos inminentes y la destrucción de Samaria.
Cap. 11: Amor paternal de Dios (“Yo enseñé a andar a Efraín”).
Cap. 12–13: Pecados históricos de Israel y sentencia definitiva.
Cap. 14: Llamado final al arrepentimiento y promesa de restauración.
Oseas profetizó durante uno de los momentos más críticos del reino del Norte.
Condiciones Políticas
Después de la prosperidad de Jeroboam II, Israel cayó en una crisis política: varios reyes fueron asesinados (2 Reyes 15).
Había alianzas con naciones extranjeras para buscar protección, en lugar de confiar en Dios:
Asiria (Oseas 5:13)
Egipto (Oseas 7:11)
Estas alianzas eran consideradas adulterio espiritual porque Israel traicionaba su pacto con Dios.
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El matrimonio de Oseas con Gomer (Oseas 1–3).
El juicio por idolatría (Oseas 4–7).
La denuncia de las alianzas políticas (Oseas 7–10).
La caída de Samaria (predicha) — Oseas 10 y 13.
El amor misericordioso de Dios (Oseas 11).
Llamado final al arrepentimiento (Oseas 14).
próximamente…
Realizado por: Diac. Noe Martínez Categoría: Estudio Sistemático, Historia, Reflexión Fecha: Sab. 15-NOV-2025
Lectura de exploración:
Lectura Pública de la Biblia. Audio Biblia Dramatizada | Oseas 2. https://www.youtube.com/c/LecturaP%C3%BAblicadelaBiblia
Exegesis
Los primeros tres capítulos de Oseas son el marco de referencia para el mensaje profético de Oseas al reino del norte, es decir al reino de Israel. El capítulo 2 presenta un juicio y una restauración. Israel, comparado con una esposa infiel, ha roto el pacto con Dios buscando “amantes” (ídolos, alianzas con otras naciones, riquezas). Sin embargo, el corazón de Dios no se endurece: Él disciplina para recuperar el amor perdido y restaurar la comunión. En el tiempo en que el libro fue escrito, el pueblo de Israel estaba alejado de Dios, adorando ídolos y viviendo de manera injusta. El propósito principal del libro es mostrar como Dios sigue amando a su pueblo, incluso cuando este se equivoca, y el deseo de Dios de que todos se arrepientan y regresen a él.
Oseas profetizó durante el reinado de varios reyes de Judá y uno principal de Israel. Sin embargo, su mensaje está dirigido principalmente al reino del norte, menciona reyes del sur para enmarcar la duración de su ministerio. Esto indica que su ministerio duro aproximadamente 40 años.

Durante este tiempo, el Imperio Asirio se expandía bajo Tiglat-pileser III, Salmanasar V y Sargón II. Israel se volvió súbdito de Asiria, y su constante idolatría y traición política llevaron finalmente a la caída de Samaria (722 a.C.).
Oseas y Amós fueron profetas al reino del norte.
Isaías y Miqueas fueron sus contemporáneos en el reino del sur, proclamando un mensaje paralelo.

Dios, como el esposo traicionado, denuncia la prostitución espiritual de Israel. El pueblo ha abandonado a Dios y ha buscado la prosperidad material y la fertilidad a través del culto a los dioses cananeos, especialmente a Baal.
Se insta al pueblo a arrepentirse de su idolatría (“quitarse el maquillaje de prostituta y los adornos de ramera”). Israel creía que sus “amantes” (los ídolos) le proveían de pan, agua, lana, lino, aceite y bebidas, sin reconocer que era Dios quien realmente le daba esas bendiciones.
Se entiende principalmente como el adulterio (relaciones sexuales o románticas fuera del matrimonio), pero también abarca un sentido más amplio de deslealtad y traición, incluyendo la idolatría o falta de creencia hacia Dios. El adulterio es explícitamente prohibido en el séptimo mandamiento: “No cometerás adulterio“.
La Biblia frecuentemente compara la relación de Dios con su pueblo Israel con un matrimonio. La infidelidad espiritual ocurre cuando el pueblo se aparta de Dios para adorar ídolos o confiar en otras naciones.
Dios habla por medio del profeta comparando a Israel con una esposa adúltera. La nación se había prostituido con dioses extranjeros (Baal, Astarté, etc.). En el contexto cultural, la adoración a Baal incluía ritos sexuales y sacrificios de fertilidad, lo que hace más fuerte la imagen de la “prostitución espiritual”.
Dios anuncia castigos diseñados para que Israel reconozca su error y regrese.
La idea de que Dios “cerca con espinos” el camino de la desobediencia para que Su pueblo no encuentre satisfacción en sus ídolos o caminos equivocados se refleja en:
La retirada de las bendiciones materiales y espirituales, como el trigo, el vino y el aceite en Oseas, busca que Israel se dé cuenta de que su prosperidad provenía de Dios y no de Baal.
En todos estos casos, el objetivo final de Dios no es la destrucción, sino la reconciliación, demostrando que incluso Su juicio es una manifestación de Su amor y un llamado al arrepentimiento.
A pesar de la infidelidad de Israel, el amor de Dios prevalece, y el capítulo cambia de tono a una promesa de redención y un nuevo pacto.
Dios decide “seducir” a su pueblo, llevarlo al desierto y hablarle con ternura. El desierto, un lugar de prueba, se convierte en un espacio para la intimidad y la renovación espiritual, transformando el “valle de la desgracia” en una “puerta de esperanza”.
Después del castigo, Dios promete reconquistar el corazón de Israel. El “desierto” simboliza un tiempo de soledad y dependencia de Dios, como cuando Israel fue sacado de Egipto.
El cambio de nombre indica una relación transformada: ya no una servidumbre temerosa, sino un amor íntimo y fiel.
Así también Cristo llama a la Iglesia a una relación de amor, no de obligación (Efes.5:25–27)
Dios se “desposará” con Israel para siempre, en un pacto de justicia, derecho, amor, compasión y fidelidad. La idolatría será erradicada. Esta es la base de la promesa más explícita de un Nuevo Pacto en Jeremías, que es el fundamento de la teología del Nuevo Testamento.
La promesa en Oseas 2 de que Israel no volverá a llamar a Dios “Baal mío” (eliminando la idolatría) se refuerza con otras profecías que visualizan un mundo libre de ídolos.
Los nombres de los hijos de Oseas (Lo-ruhama = “no compadecida”, Lo-ammi = “no mi pueblo”) se revierten: ahora hay misericordia y restauración.
El pacto se extiende a toda la creación, prometiendo paz y seguridad. Dios restaurará la fertilidad de la tierra y llamará a “No compadecida” y a “No pueblo mío” (referencia a los hijos de Oseas, Lo-ruhama y Lo-ammí) a ser “pueblo mío” y “mi Dios”, mostrando el alcance total de su misericordia y perdón.
El capítulo 2 de Oseas revela el corazón quebrantado pero fiel de Dios. Él disciplina a su pueblo, no para destruirlo, sino para restaurarlo a una relación de amor. El pecado siempre separa, pero la gracia de Dios siempre busca reconciliar. En la actualidad, este mensaje nos recuerda que:
Así, el mensaje de Oseas 2 trasciende los siglos: el Dios que castiga por amor, también sana, atrae y restaura a su pueblo infiel.
Realizado por: David Rojas Categoría: Estudio Sistemático, Historia, Reflexión Fecha: Sab. 22-NOV-2025
Con base en la história tenemos entendido que Oseas profetisa de 40 a 60 años aproximadamente, en los días de Uzzías, Jotham, Achaz y Ezechíaz reyes de Judá o reino del Sur, y de Jeroboam II rey de Israel o reino del Norte.
Considerando lo anterior, Oseas profetiza hasta los días de Osea rey del Israel, quien reinó 9 años, 2 Reyes 17:1, pero llegaron los asirios y tomaron cautivos a todo el reino de Israel o reino del Norte, los destierran llevándolos a las cuidades de los medos, 2 Reyes 17:6, 18:10, terminándo así la existencia de este reino, pero el reino del Judá o del Sur aun sigue en pié
La introducción se da, ya que el capítulo 3 D-s le dice a Oseas que por muchos días, esto es por muchos años, el reino del Norte o Israel se quedarán sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin ephod y podemos agregar, sin alegría, sin su tierra, lo anterior, por la idolatría, al dejar a D-s y servir a dioses extraños.
Oseas conocido como el profeta de la fatalidad. Bajo el mensaje de destrucción hay una promesa de restauración.
Acusó al Reino del Norte de robo, perjurio e idolatría, y declaró que eso los condujo a la inmoralidad sexual. Esto derivaba de los baales cananeos y sus consortes Aseras (Astarot) que era representada a menudo con pechos exagerados como símbolo de gran capacidad de nutrir.
Baal era representado con frecuencia como un toro, porque era un antiguo símbolo de fertilidad y potencia.
Un tema dominante en la antigua visión religiosa de la vida era la fertilidad; de la gente, de los cultivos, de los rebaños. Así, los dioses eran presentados siempre acompañados de diosas. La procreación humana se consideraba esencial para la sobrevivencia.
Cuando el Reino del Norte se separó del Reino del Sur, se construyó un templo en Bethel con Baal en la figura de un toro.
Por de lo anterior, vamos a entender que es el perjurio, y quien fue Aseras.
Prejurio: juramento en falso. Quebrantamiento de la fe jurada.
Delito que consiste en mentir bajo juramento o promesa ante una autoridad pública, como un tribunal o en una declaración escrita.
Implica dar un testimonio falso. Las consecuencias pueden incluir multas y penas de prisión, dependiendo de la jurisdicción.
Juramento se comete al mentir después de haber jurado decir la verdad.
La ley en algunos lugares distingue entre “falso testimonio” (sin juramento) y “perjurio” (con juramento).
Asera: palabra hebrea que designa a una diosa o un objeto de culto, o quizás ambos. Muchos señalan que Asera era una diosa conocida por los israelitas, algunos expertos creen que el contexto de la palabra denota principalmente que se trata de un objeto de culto.
La Biblia se refiere con frecuencia a asherah como símbolo de culto desde la época de los jueces israelitas, hasta antes de la destrucción de Judá.
La Biblia hace referencia a Asera como una diosa.
Con este argumento podemo entender con más claridad por que a Oseas los historiadores le llaman el profeta de la fatalidad.
El mismo pueblo fue tras dioses extraños, cosa que el D-s de Isreal, el Todopoderoso les dijo desde que los sacó de la esclavitud de la tierra de Egipto, en los 10 Mandamientos: “No te harás imagen, ni ninguna semejaza de cosa que este arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las guas debajo de la tierra, no te inclinarás a ellas ni las honrarás” (2do mandamiento).
La enseñanza de este capítulo es, Oseas combina advertencias y mensajes duros pero con palabras de amor y esperanza.
D-s advierte sobre las consecuencias de la desobediencia, pero también muestra su deseo de perdonar y restaurar la comunión con su pueblo.
D-s ama, corrige, perdona y siempre da una nueva oportunidad a quien se arrepiente.
Como se mencionó “D-s ama, corrige y perdona” pero debemos considerar que lo hace siempre y cuando el arrepentimiento sea de corazón para ya no volverlo a hacer, Salmo 51:17, en otras palabras, podemos decir que de nuestro lado debemos prometer no hacer malas cosas.
Entoncés, preguntemonos ¿que es una promesa?
Promesa es un compromiso o declaración para hacer o no hacer algo en el futuro. Puede ser un acuerdo entre personas, un ofrecimiento solemne para cumplir deberes de un cargo, o una señal de esperanza para algo bueno.
Oseas 14:3 “…y daremos los becerros de nuestros labios.”, con esto entendemos que las palabras (nuestras promesas) toman el lugar de los sacrificios.
Podemos resumir que una promesa es el cumplimiento de nuestra palabra. Reflexionemos entoncés sobre la importancia que tiene nuestra palabra, cuanto valor le damos a nuestras palabras o a las promesas que hacemos, por que es también el valor que tenemos como personas, como hijos de D-s.
DATO HISTÓRICO
Unas líneas de Oseas fueron citadas por Sir Winston Churchill cuando instó a la nación cristiana de Inglaterra a tener esperanzas durante la Segunda Guerra Mundial:
“Ellos sembraron vientos y cosecharán tempestades; no tendrán campos que segar, ni sacarán harina de sus espigas; y si acaso llegan a sacarla, los extranjeros se la comerán”, Oseas 8:7.
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