Autor: Isaías, un profeta del Antiguo Testamento, se cree que escribió el libro durante el siglo octavo a.C.
Capítulos 1-39: Juicio y Redención
Capítulos 40-55: Consolación y Esperanza
Capítulos 56-66: Juicio y Esperanza Final
En resumen, el libro de Isaías es una colección de profecías poderosas que abarcan temas de juicio y redención, consolación y esperanza, y la promesa del Mesías. Su mensaje sigue siendo relevante hoy en día, llamando a la justicia, la santidad y la confianza en la fidelidad de Dios.
Siete mujeres iban a matrimoniarse con un solo hombre, debiendo trabajar las siete por su propio pan y vestido, que ellas mismas conseguirían. Debemos notar, que, el pan y el vestido no lo recibirían del esposo, sino que por iniciativa propias ellas los conseguirían, únicamente el nombre del esposo llevarían como para no recibir oprobio. (Isa.3:1-4)
En esté capítulo se estaba anunciando una gran aflicción para el pueblo judío, en donde vendría la escasez del pan físico así como de el vestido.(Isa.3:7-8)
En esa gran aflicción que vendría, morirían más varones que mujeres, por lo que después de la devastación sería para las mujeres hebreas un gran problema el no encontrar entre sus compatriotas, esposos. Isaías predecía que echarían mano de un varón, siete mujeres, para que no tuviese afrenta o vergüenza de morir sin dejar simiente, ya que entre el pueblo de Israel era una afrenta y real vergüenza no dejar simiente (Gen.30:22-24, Sal.127:3-5), y así ser extinguido el linaje de una familia, pues por lo regular el linaje de una familia era extinguido por Dios, cuando había una mancha y muy grande, es decir, cuando había gran pecado en esa familia. (1 Rey.14:7-16,9:2 Rey.9:1-10)
Contemplando el profeta con los ojos de la profecía, les describía la condición que prevalecería para el tiempo de la aflicción, y para hacerles sentir hasta donde llegaría esa pobre condición, les hace ver que siete mujeres echarían mano de un varón, por causa de la gran devastación que quedaría en Jerusalén. (2Rey.25:1-21, 2Rey.17:1-23, Nehe.9:26-32)
Renuevo: Tallo que brota de un árbol o de una planta después de podados o cortados. En pocas palabras consiste en una nueva vida o con la primavera, la cual significa un cambio de temporada. (Num:17:8, Isa.27:8)
Sinónimo: tallo, vástago o retoño
Renovar: Se entiende como una acción que está asociada con la asimilación en el efecto de un nuevo estado. Muchas veces hace alusión a lo que es la mejora de algo que se interrumpió. Reemplazar una cosa vieja por otra es la interpretación de renuevo.
El renuevo. En los versículos 2-6 se presenta el cuadro de Cristo, el “renuevo” (Isa.11:1-5), como Redentor y Libertador, y de la gloriosa obra que él haría en favor de su pueblo. (Jer. 23:5-8; Jer.33:14-15). Como árbol marchito, pero un renuevo de justicia brotaría de la simiente de David y daría frutos de justicia. El Israel literal perecería como nación, pero Jesús finalmente haría que la tierra floreciera con justicia. Este cuadro de una tierra desolada, que tras larga espera lleva fruto abundante, aparece repetidas veces en las Escrituras (2Rey.21:10-15, Jer.19, Eze.34:24-30, Amós 9:13-15).
En aquel tiempo. Otra vez se alude al día cuando el castigo de Dios caería sobre Israel; pero este versículo presenta otro aspecto más alentador de la situación. Si bien el día del Señor provocaría la destrucción de los impíos, también traería salvación para los justos[1] (Mat.16:27, Rom.2:5-11, Apoc.22: 12).
Los sobrevivientes de Israel. Isaías hace notar con claridad que los que han permanecido leales al Señor, por causa de los cuales él bendice la tierra, escaparán de la devastación causada por la guerra (Isa.3:3-14, 25-26, Isa.10:20 22, Isa.37:31-32). Durante las invasiones de Senaquerib, todo Judá, excepto la ciudad de Jerusalén, cayó transitoriamente en manos de los invasores asirios. En Jerusalén sólo quedó un pequeño remanente (2Rey.19:14-37). Si no hubiera sido por estos pocos, la destrucción de Judá habría sido tan completa como la de Sodoma y Gomorra. (Isa.1:7-9, Sof.2:9) A este pequeño remanente Isaías dio una promesa. (Isa.37:31-32).
Así como en esos días habría un remanente que no caería en manos del enemigo, así también en estos postreros días quedará un remanente que el Señor preservará, que no caerá en manos del maligno. (Rom.11:1-8, Mat.24:1-22)
[1]Impío (malvado, despiadado, inclinada mal): Que no demuestra ninguna devoción religiosa o ningún respeto por las cuestiones religiosas. Un impío no es alguien que, simplemente, no tenga la característica de creer en Dios y en sus enseñanzas, sino quien las desprecia y no respeta su filosofía.
El concepto de impío tiene por tanto toda una serie de connotaciones negativas relativas a la maldad. Al no creer en Dios, el impío no tiene más ley que sus propios instintos y por tanto se deja gobernar por ellos. Como resultado, es astuto, violento, soberbio y posee todo un conjunto de defectos asociados a la condición humana.
La Biblia define a los impíos como aquellos que se encuentran fuera de la presencia de su Creador. El impío suele actuar de una forma inversa a lo que Dios exige, también suele oponerse al Señor en desobediencia o demostrar un desprecio exagerado por Dios. (2 Ped. 2)
Justo: Que obra según la justicia, la moral o la razón. Acción que se efectúa conforme a la razón y a la equidad.
Justicia (equidad, rectitud, imparcial). Principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde. (Salm.37:1-40).
Características del justo:
Será llamado santo. El permanente propósito de Isaías era que Israel abandonara sus pecados y se convirtiera en un pueblo santo. (Lev:11:44-45, 1Ped.1:13-16).
Registrados entre los vivientes. Literalmente, “inscritos para vida”. Dios lleva un registro de cada habitante de la tierra. Los nombres de algunos son registrados para vida en el libro de la vida (Exo.32:31-34; Sal.69:27-28, Dan.12:1-2; Mal. 3: 16; Fil.4:1-3; Apoc.3:5, 21:27). Todos aquellos cuyos nombres no sean borrados del libro de la vida, entrarán en el reino de Dios como un pueblo santo.
Cuando el Señor haya lavado la suciedad de las hijas de Sión (Isa.3:16-26). El pecado no debe ser simplemente arrepentido y perdonado; Debe ser guardado. No podría haber Jerusalén, en la cual todos deberían ser “llamados santos”, hasta que la corrupción moral de las hijas de Sión fuera barrida. Purgó la sangre de Jerusalén del medio (Isa.1:12-18, Isa.59:1-4). Sin embargo, es posible que el asesinato de infantes en sacrificio a Moloch esté en la mente del profeta. Achaz “quemó a sus hijos en el fuego después de las abominaciones de los paganos” (2 Cro.28:1-5).
Manasés hizo lo mismo (2 Cro.33:1-9) y la práctica probablemente se extendió entre la gente mucho antes de la época de Isaías (Sal.106:34-39, Jer.19:1-6). Por el espíritu de juicio y de ardor; o, por una explosión de fuego; es decir, una explosión de fuego que destruirá todo (Mat.12:32-37, Apo.20:12-15, Isa.1:31, 2Ped.3:1-14).
Nube y oscuridad. Se alude aquí a la manifestación visible de la presencia de Dios, la cual acompaño a su pueblo para guiarlo, protegerlo y bendecirlo en su peregrinación desde Egipto a Canaán (Exo.13:21-22, Núm.9:15-21).
El pabellón que Dios promete a su pueblo lo protegerá de toda prueba, dificultad o peligro que pueda surgir para amenazarle. (Sal. 27: 1-6, Sal.91, Efe.6:10-17)
“Mejorar es cambiar; así que para ser perfecto hay que haber cambiado a menudo” -Winston Churchill estadista y ministro británico-
Vástago: Tallo que brota de un árbol o de una planta después de podados o cortados. En pocas palabras consiste en una nueva vida o con la primavera, la cual significa un cambio de temporada. (Num.17:7-9, Eze.14:19-24)
Sinónimo: rebrote, renuevo, retoño o hijo.
Renovar: Se entiende como una acción que está asociada con la asimilación en el efecto de un nuevo estado. Muchas veces hace alusión a lo que es la mejora de algo que se interrumpió. Reemplazar una cosa vieja por otra es la interpretación de renuevo. (Eze.11:14-20, Efe.4:17-25)
Partes de un árbol
Este árbol, conocido como el Árbol del Tule, se encuentra en Santa María del Tule (México) y su nombre significa «Árbol de Iluminación» Tiene más de 14 metros de diámetro, altura de 42 metros y pesa más de 600 toneladas.
El capítulo anterior presenta un cuadro de castigo para Asiria y juda (Isa.10:5-19). Los hermosos y florecientes árboles de Judá serían derribados por su iniquidad. Esta metáfora nos recuerda la lección que se presenta a Nabucodonosor y su reino son comparados con un árbol majestuoso que, por sentencia divina, es cortado y sólo se deja su tronco en (Dan.4:9-28).
Judá (del linaje real de David) la cortarían como un árbol reducido al tronco. Sin embargo, a partir de ese tronco surgiría un vástago: el Mesías. Sería más grande que el árbol original y llevaría mucho más fruto.
Pero, por su desobediencia, la nación sería humillada y llevada en cautiverio. A pesar de todo esto, por medio de la descendencia de David se levantaría un Rey que llevaría a cabo lo que David y sucesores en el trono de Judá no habían logrado hasta ese momento, cuando la nación fuera cortada y no quedara mas que la cepa, de esas raíces aparentemente sin vida brotaría un Retoño que crecería y florecería (Isa.61:1-2, Luc.4:16-24, Jer.33:15-17, Isa.53, Apo.5, Apo.22:16-18).
Se convertiría en “árbol” de justicia y finalmente llenaría toda la tierra, impartiendo paz y esperanza a toda la humanidad. El Mesías es el cumplimiento de la promesa de Dios, de que un descendiente de David gobernaría para siempre (2.Sam.7:8-17, Jer.23:5-6, Zac.3:8, 6:12-13, Deut.18:15).
Espíritu de la sabiduría – El espíritu que produce conciencia o lo hace sensato. La sabiduría dota al individuo de un mayor entendimiento y profundidad en el conocimiento sobre las circunstancias que determinan la existencia. Además, proporciona al individuo herramientas para el discernimiento entre aquello que es bueno y lo que no. (Sal-111:10, Prov.2)
Este atributo a menudo se le da al Mesías y siempre fue evidenciado por él y otorgado a todos los que lo seguían firmemente (Mat.13:53-57, Efe.1:5-23, 1Cor.2:10-16, Col.2:1-5).
Quien actúa con sabiduría se preocupa por obrar bien: es prudente, evita los problemas (sobre todo cuando son innecesarios) o los sabe resolver, evita situaciones riesgosas y valora el sentido de la existencia. Por esto, la sabiduría está dotada de un profundo sentido moral: su valor radica en que quien actúa con sabiduría estará siempre guiado por el bien, pues de lo contrario, deja de considerarse como tal. (Sant.3:12-18)
Espíritu de Inteligencia – La inteligencia es una capacidad mental muy general que implica habilidad para razonar, planificar, resolver problemas, pensar de forma genérica, comprender ideas complejas, aprender con rapidez y aprender de la experiencia.
Facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad. Además permite la capacidad de capturar el significado de las cosas y darles un sentido, o para ingeniárselas a la hora de saber qué hacer. (Prov.3:13-20, Prov.16:16-17, Job.28:28,Prov.9:1-10)
El Señor nos manda en su Palabra que aprendamos sus mandamientos y preceptos y los pongamos por obra para que seamos personas inteligentes y sabias. (Deut.4:5-9, Job 12:12-13, Sal.119:103-104)
Espíritu del consejo – tiene que ver específicamente con el arte de la planificación y la toma de decisiones, con el asesorar o el aconsejar.
Consejo se refiere a la opinión, parecer o consulta que se expresa o recibe a fin de llevar a cabo una acción. La palabra consejo deriva del latín consilium que significa “consulta” o “deliberación”. Como sinónimos se pueden emplear los términos advertencia, opinión, observación, asesoramiento o aviso.
Un consejo se solicita cuando se necesita ayuda para llevar a cabo u orientar una determinada acción, conducta o decisión que puede ser tanto de tipo personal como, académica o laboral. El propósito de buscar consejo es obtener ideas y sugerencias que nos puedan ayudar a tomar decisiones sabias.
Los consejos en general, en especial los que se reciben, deben ser evaluados a fin determinar cuáles son los beneficios o inconvenientes que pueden acarrear si se llevan a cabo, así como, se debe tomar en cuenta de quién vine tal recomendación y cuál puede ser su intención. (1Rey.12:1-20, 2Cro.22:1-9, Sal.1:1-3, Prov.8:32-36)
Espíritu de fortaleza – Es el espíritu que permite al hombre enfrentar dificultades, enfrentar peligros, ser constante y que no se deja dominar ni abatir.
Fortaleza se refiere a la capacidad de una cosa para sostener, soportar o resistir algo. Sinónimos: solidez, resistencia, carácter, firmeza.
Es la capacidad para resistir la tentación de hacer cosas indebidas. Requiere de saber cumplir con las promesas y los compromisos que hemos hecho. (2Tes.2:13-16, 1Cor.10:6-13)
No todos los seres humanos poseen esta virtud, pero quienes la contemplan demuestran firmeza en las dificultades que se van presentando a lo largo de la vida y constancia por buscar el bien. Asimismo, son capaces de afrontar los problemas con valentía sin dejar a un lado la razón que le permite obrar bajo ciertos principios. (Fils.4:1-13, Isa.41:10, Jer.16:19-21, Efes.6:10-20)
Espíritu de conocimiento – El conocimiento es la acción y efecto de conocer, es decir, de adquirir información valiosa para comprender la realidad por medio de la razón, el entendimiento y la inteligencia. Se refiere, pues, a lo que resulta de un proceso de aprendizaje.
(Exo.35:30-32) La idea que aquí se expresa es que el Espíritu de Dios enriqueció las capacidades innatas de estos hombres con sabiduría para cumplir con sus instrucciones; inteligencia para resolver los complejos problemas del proyecto; en ciencia y en todo arte, necesarios para realizar el trabajo adecuadamente.
Espíritu del temor del Señor – es reverencia, respeto y honra a Dios mismo, las cosas de él, y su pueblo. (Sal.19:9)
La conciencia en la parte donde radica el temor y la sabiduría de Dios es la forma en que nuestro ser puede tener conocimiento del bien y del mal. Es la forma en que podemos tener conocimiento del bien y del mal, aún sin antes nunca haber leído la biblia. (Rom.2:14-16, Sal.112:1)
CONTINUACIÓN DE LA PROFECÍA EN MATERIA DE MOAB
Término usado para cinco ciudades ubicadas cerca del Mar Muerto (Gen.14:2-8). Debido a su gran iniquidad, cuatro de estas ciudades: Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, fueron completamente destruidas (Gén.19: 24-29, Deu.29:21-23). Solo Zoar escapó de la destrucción (Gen.19: 19-22).
Antes de su destrucción, esta área estaba bien regada y era productiva; fue comparado con el Jardín del Edén y el rico Delta del Nilo de Egipto (Gen.13:7-11). Hoy en día, esta área es totalmente estéril y no admite vida, un testimonio elocuente del juicio de Dios sobre el pecado de estos pueblos antiguos.(Jud.1:5-7, Isa.13:19-22, Sof.2 )
Imagen que ilustra como pudo haber sido la destrucción de las ciudades de la llanura.
Las ciudades de las llanuras en la actualidad.
Los moabitas eran una tribu descendiente de Moab, hijo que Lot tuvo con su hija mayor. Al igual que su medio hermano Ben-ammi, Moab fue concebido después que Lot y sus hijas partieran de Zóar y se instalaran en una cueva de la región montañosa cercana. (Gen.19:24-38).
Al territorio que antiguamente habitaban los moabitas se le llamaba Moab y también el campo [o, los campos] de Moab. Anteriormente habían residido en esa tierra los Emim, pero es posible que los moabitas los expulsaran (Deu.2:9-11)
La tribu se desarrolló en la Transjordania del sudeste, donde Lot habría vivido después de la destrucción de Sodoma. Cuando fueron lo suficientemente fuertes desplazaron a los emitas y ocuparon su territorio (Deu.2:9-13) desde el Arroyo Zered, que entra al Mar Muerto en el extremo sur, hasta los campos de Moab (Núm 22:1-3), que estaban al noreste del Mar Muerto. Sin embargo, poco antes de la llegada de los israelitas, los guerreros amorreos cruzaron el Jordán bajo su rey Sehón y expulsaron a los moabitas de la región entre el valle del río Arnón y el río Jaboc, ocupándola y haciendo de Hesbón su capital. Moab entonces se extendía desde el Zered hasta el Arnón. (Núm.21:26-30, Jue.11:15-18.)
Mapa del territorio que ocupo Moab
Como descendientes de Lot, sobrino de Abrahán, los moabitas estaban emparentados con los israelitas. Sus idiomas eran muy similares y parece que los moabitas practicaban la circuncisión al igual que los israelitas. (Jer 9:25, 26.) Sin embargo, salvo pocas excepciones, como los casos de Rut e Itmá, uno de los hombres poderosos del rey David (Rut 1:4, 16, 17; 1Cr 11:26, 46), los moabitas fueron enemigos acérrimos de Israel.
En la canción de Moisés narra cómo Jehová acabó con el poderío militar egipcio en el mar Rojo, se anunciaba que las noticias de este acontecimiento harían que los de Moab temblasen. (Éxo.15:11-17). El temor de los moabitas se ve confirmado, con Balac, el rey de Moab, se alarmó cuando los israelitas conquistaron el territorio del rey Sehón (con lo que llegaron a ser sus vecinos del norte.(Num.21:21-30) Temiendo no poder enfrentarlos con éxito por las armas, alquiló a Balaam con la esperanza de debilitar a los hebreos mediante maldiciones. Por intervención divina, éstas se transformaron en bendiciones. (Num.22,23,24)
Más tarde, por consejo de Balaam, los moabitas sedujeron a los israelitas a participar de la licencia sexual y la idolatría (Num.25, Num.31:9-18). Por esta causa, fueron excluidos de la congregación de Israel hasta la 10vª generación, e Israel recibió la orden de mantenerse apartados de ellos (Deu.23:3-6, Neh.13:1-3).
Durante el período temprano de los jueces, los moabitas, bajo el rey Eglón, invadieron Canaán occidental, tomaron posesión de Jericó la “ciudad de las palmeras”, y oprimieron al pueblo de Israel durante 18 años. Al final de ese período, Aod, un benjamita, asesinó a Eglón en su palacio, empujó a sus súbditos hacia el este y libertó al pueblo (Jue.3:12-30).
Durante ese mismo período, un hambre que hubo en Judá hizo que Elimélec emigrara a la tierra de Moab, que era más fértil, junto con su esposa Noemí y sus dos hijos, Mahlón y Kilión. Allí sus hijos se casaron con dos moabitas, llamadas Orpá y Rut. Los tres hombres murieron en Moab, y cuando mejoraron las condiciones en Israel, Noemí regresó a Belén en compañía de Rut. Fue allí donde Boaz, un pariente de Elimélec, se casó con Rut, quien había abandonado el politeísmo de los moabitas y se había convertido en adoradora de Ds. De este modo la moabita Rut llegó a ser antepasada de David y, por lo tanto, de Jesucristo. (Rut 1:1-6, 15-17, 22; 4:13, 17.)
Saúl tuvo dificultades con los moabitas y peleó con éxito contra ellos (1Sam.14:47). Cuando persiguió a David, el rey de Moab protegió a sus padres (1Sam.22:1-4). Más tarde, durante el reinado de David, también hubo guerras entre Israel y Moab, los sometió completamente a los moabitas y los obligó a pagar tributo (2Sam.8:2, 11-12). Luego de la división del reino unido, parece que Moab aprovechó la debilidad de Israel para reconquistar cierta independencia.
Algún tiempo después de que el reino de Israel se separó de Judá, parece que Moab aprovechó la debilidad de Israel para reconquistar cierta independencia. Sin embargo, Omri, un rey fuerte, los subyugó una vez más y los obligó a pagar un alto impuesto anual. Después de la muerte de Acab, Mesa, rey de Moab, se rebeló contra Israel (2Rey.1:1, 3:1-5).
Probablemente poco después de este evento, Joram de Israel hizo un intento de recuperar su dominio sobre el país. Indujo a Josaphat y al rey de Edom a unirse con él en la campaña. Aunque los ejércitos aliados derrotaron a sus enemigos en la batalla, invadieron su territorio, destruyeron muchas ciudades y sitiaron la fortaleza de Kir-hareset, regresaron a su tierra poco antes de una victoria decisiva (2Rey.3:6-27).
Hacia el fin del reinado de Josafat, los moabitas junto con los amonitas y los edomitas invadieron Judá. Sin embargo, Dios hizo que se destruyeran unos a otros, de modo que Josafat, rey de Judá, sólo tuvo que recoger los despojos (2Cro.20:1-30). La enemistad entre Moab e Israel continuó durante los años siguientes. Después de la muerte del profeta Eliseo, había partidas merodeadoras de moabitas que invadían Israel con cierta frecuencia (2 Rey.13:20). Nuevas invasiones contra Judá se registran en tiempos del rey Joacim (2Rey.24:2).
Los profetas denunciaron severamente a esta nación hostil (ls. 15; 16; 25:10; Jer 9:25, 26; 25:17, 21; 48:1-47; Eze 25:8-11; Amo 2:1, 2; Sof. 2:8-11). Cuando Jerusalén fue destruida los judíos buscaron refugio en Moab, y regresaron a Judá cuando se nombró gobernador a Gedalías (Jer 40:11-2).
Todo empieza con un hombre llamado Nimrod, él se destacó entre sus contemporáneos y se convirtió en un “vigoroso cazador delante del Eterno”. El les incitó a despreciar a Dios, fue nieto de Cam, hijo de Noé, un hombre audaz y de mucha fuerza en los brazos, quien los persuadió de que no adjudicaran a Dios la causa de su felicidad, porque sólo se la debían a su propio valor.
Paulatinamente convirtió el gobierno en una tiranía, viendo que la única forma de quitar a los hombres el temor a Dios era el de atarlos cada vez más a su propia dominación. Afirmó que si Dios se proponía ahogar al mundo de nuevo, haría construir una torre tan alta que las aguas jamás la alcanzarían, y al mismo tiempo se vengaría de Dios por haber aniquilado a sus antepasados.
La multitud estuvo dispuesta a seguir los dictados de Nimrod y a considerar una cobardía someterse a Dios. Y levantaron la torre; trabajaron sin pausa ni descanso, y como eran muchos los brazos que intervenían comenzó a levantarse rápidamente, más rápido de lo que sería de esperar. Estaba construida de ladrillos cocidos, unidos con betún para que no pasara el agua
El lugar donde edificaron la torre se llamó Babel (en hebreo) o Babilonia (en griego) (por la confusión de las lenguas) fue una de las ciudades del reino que Nimrod estableció en los comienzos de la historia humana (Gen.10:1,6-12). Las Escrituras revelan que fue el lugar donde una de las primeras civilizaciones intentó construir una torre que llegara al cielo (Gen.11:1-9).
Genealogía de donde surge Babilonia
En Babel se plantó la semilla de un sistema que se ha mantenido vigente durante toda la historia de la humanidad hasta nuestros días y que seguirá aún más allá. Babilonia, la ciudad y posterior imperio que surgió de ella, representa la sociedad que se opone al modo de vida de Dios. Este gran imperio seguiría creciendo y posteriormente destruiría los muros de Jerusalén y quemaría el templo construido en honor a Dios.
En una fértil llanura a unos 80 kilómetros (50 millas) de la actual Bagdad se erguía antiguamente la impresionante ciudad de Babilonia. Parecía invencible, rodeada como estaba por descomunales muros dobles y un enorme foso. Era una de las ciudades más grandes del mundo antiguo y se hizo célebre por sus majestuosos templos, jardines colgantes y zigurats (torres templo). En la Biblia se la llamó “Señora de Reinos”, y fue la capital de una potencia mundial de la historia bíblica (Isa.47:5). El Imperio babilónico, al igual que el egipcio y el asirio que le precedieron, desempeñó un destacado papel en la historia bíblica
Mapa del territorio que ocupo Babilonia
Ubicación actual del territorio que ocupo Babilonia
Babilonia se conoce por muchos nombres en la Biblia:
“LA PROFECÍA EN MATERIA DE TIRO”
Tiro y Sidón eran importantes puertos de Fenicia,. Fue la metrópolis económica más grande de toda la cuenca del Mar Mediterráneo, y dominó el comercio mundial. Su forma de pensar y actuar es comparable al poder económico global de nuestro tiempo.
Tiro tenía dos zonas, una insular y la otra continental. La isla estaba situada sobre un montículo, de nombre Sor o Sur, que significa ‘la roca’ en fenicio.
La ciudad estaba separada del continente por un estrecho de 500 a 700 metros de anchura, posteriormente unida a la zona continental por un istmo artificial, obra de Alejandro Magno, construido cuando asedió la ciudad en el 332 a. C. La isla estaba dotada de dos puertos, uno al norte, el puerto sidonio, y otro al sur, el puerto egipcio.
Imagen ilustrativa de la ciudad de Tiro
El territorio de tierra firme tenía una función logística. Allí se encontraban la necrópolis, la madera y los astilleros que servían a la parte insular. También los acueductos subterráneos y cisternas donde se colectaba el agua del río Ras el-Ain que luego se transportaba en barco a la isla. Esta estaba protegida por el mar, imponentes murallas de 45 metros de altura, largas series de almenas, al menos cinco grandes torres, dos puertas monumentales y otras defensas.
Se cree que Tiro es una de las ciudades más antiguas de la costa fenicia, establecida mucho antes de que los israelitas entraran en la tierra de Canaán. Isaías afirma que los orígenes antiguos de Tiro son “desde los días de antaño”. (Isaías 23: 5-7) Se considera que Sidón era más importante al principio, según los datos bíblicos, la fundación de Tiro es posterior a la de Sidón, aunque la sobrepasó en importancia.
Origen de los Fenicios
Tiro está situado en la costa mediterránea directamente al norte de Israel entre las montañas del Líbano y el mar Mediterráneo, a unas 20 millas al sur de Sidón y a 23 millas al norte de Acre. Se cree que la vecina Sidón es la ciudad fenicia más antigua. El nombre Tiro (Tzor en hebreo) significa “una roca”, una descripción adecuada para la fortaleza costera rocosa. En la antigüedad, Tiro floreció como una ciudad marítima y un centro activo para el comercio. La exportación más valiosa de la zona fue su tinte púrpura de fama mundial. (Ezequiel 27)
Mapa donde se ubicó Tiro y Sidón
Mapa actual de esa región
Después que Josué conquistó a los reyes de la parte Norte de Canaán (a quienes había perseguido hasta la “populosa Sidón”, en el Norte), la tierra se dividió entre las nueve tribus y media que todavía no habían recibido su porción asignada. En aquel tiempo aún quedaban por conquistar territorios que estaban bajo el control de Sidón. (Jos. 11:1-8, Jos. 13:1-7) Aser recibió las llanuras costeras del Sur de Sidón, y, como se había profetizado, el territorio de Zabulón estaba situado con ‘su lado remoto hacia Sidón’, es decir, en la parte Norte de la Tierra Prometida. (Jos 19:24-31; Gén 49:13)
Sin embargo, los de Aser no expulsaron a los sidonios de su territorio asignado por Dios, sino que se contentaron con establecerse entre ellos. (Jue 1:31-32, Jue 3:1-4) Durante el período de los jueces, la tribu de Dan se anexionó Lais, posiblemente una colonia sidonia, y le cambió el nombre a Dan. La conquista se efectuó con aparente facilidad, pues el pueblo estaba “[tranquilo] y sin recelo” y, por consiguiente, desprevenido ante el ataque. (Jue 18:1-9, 27-29)
Para el tiempo del reinado del rey David, Israel había formado una alianza amistosa con Hiram, rey de Tiro. David usó canteros y carpinteros de Tiro, junto con cedros de esa región para construir su palacio (2 Samuel 5:1-12). Las relaciones pacíficas con el rey Hiram continuaron durante el reinado de Salomón, y la construcción del templo en Jerusalén dependió en gran medida de suministros, obreros y artesanos expertos de Tiro. Los sidonios también eran famosos por su artesanía en la manufactura de vidrio y perfumes, así como en el arte de tejer y teñir telas. (1 Reyes 5, 9:10-15,2 Crónicas 2)
Los sidonios tenían una religión depravada en la que se destacaban las lascivas orgías relacionadas con la diosa Astaroth. Por permitir que los sidonios permaneciesen entre ellos, los israelitas finalmente fueron entrampados en la adoración de sus dioses falsos. (Jue 10:6, 7, 11-13) Algunas de las esposas extranjeras con las que Salomón se casó eran sidonias, lo que hizo que el rey siguiese tras la repugnante diosa de la fertilidad, Astaroth. (1Re 11:1-6; 2Re 23:4-13)
Israel siguió compartiendo estrechos vínculos con Tiro durante el reinado del rey Acab. Acab se casó con la princesa fenicia Jezabel, hija de Etbaal, rey de Sidón, y su unión condujo a la infiltración del culto pagano y la idolatría en Israel. (1 Reyes 16:28-33) Tanto Tiro como Sidón eran conocidos por su maldad e idolatría, lo que resultó en numerosas denuncias de los profetas de Israel, quienes predijeron la destrucción final de Tiro. (Isaías 23: 1; Jeremías 25:22; Ezequiel 26; 28: 1–19; Joel 3: 4 ; Amós 1: 9-10; Zacarías 9: 2-4)
Tanto Tiro como Sidón eran conocidos por su maldad e idolatría, lo que resultó en numerosas denuncias de los profetas de Israel, quienes predijeron la destrucción final de Tiro. (Isaías 23: 1-4; Jeremías 25:17-22; Ezequiel 28: 1–24; Joel 3: 4-8 ; Amós 1: 9-10; Zacarías 9: 1-4)
Después de la restauración de Jerusalén en la época de Nehemías, la gente de Tiro violó el descanso del sábado al vender sus productos en los mercados de Jerusalén (Nehemías 13:16). En el 332 a. C., tras un asedio de siete meses, Alejandro Magno conquistó Tiro, poniendo fin al control político fenicio, pero la ciudad conservó su poder económico.
Jesús menciona a Tiro como un ejemplo de una ciudad que no se arrepiente (Mateo 11: 21-22; Lucas 10:13). Jesús también ministró en el distrito de Tiro y Sidón, sanando a la hija endemoniada de una mujer cananea (Mateo 15: 21–28).
La persecución que surgió después de la muerte de Esteban hizo que los cristianos de Jerusalén se dispersaran. Como resultado, se estableció una iglesia en Tiro. (Hechos 11:19) Pablo pasó una semana allí con los discípulos en el viaje de regreso de su tercer viaje misionero. (Hechos 21: 2-4)
En 1291, Tiro fue completamente destruido por los sarracenos, cumpliendo inquietantemente la profecía de Ezequiel: “Destruirán los muros de Tiro y derribarán sus torres; Rasparé sus escombros y la convertiré en una roca desnuda. En el mar se convertirá en un lugar para tender redes de pesca, porque yo he hablado, declara el SEÑOR Soberano. Ella será despojo de las naciones ”(Ezequiel 26: 4-5). La isla ha permanecido como una ruina desolada desde entonces.
Isaías 13–23 contiene varias profecías sobre la destrucción de las naciones que rodeaban a Israel. Al revelar a Israel y a Judá que todas las naciones circunvecinas serían destruidas, el Señor les dio amplias razones para confiar en Él en lugar de fiarse de los tratados o alianzas con esos países vecinos.
El capítulo 13 habla acerca de la destrucción de Babilonia la ciudad que se describe como una ciudad hermosa y de oro, como destructores de ese imperio Isaías cita a los medos, lo esencial de la profecía es que Babilonia desplazará a Asiria, Media desplazará a Babilonia y Babilonia desaparecerá para siempre.
Los capítulos 15 y 16 contienen profecías sobre Moab, el país llevaba el nombre de Moab, que era hijo de la hija mayor de Lot (Gén.19:37) y que se estableció allí con su familia. Los moabitas peleaban seguido con los israelitas, pero éstos tal vez consideraran en esa época que una alianza con Moab podría ayudarles a vencer a sus enemigos.
El capítulo 17 contiene una profecía dirigida a Damasco (Siria) y a Efraín (el Reino del Norte). Éstos se habían unido en una alianza para conquistar a Judá, pero antes de que pudieran atacar, los Asirios llegaron del norte y destruyeron a los dos posibles conquistadores. En este capítulo se encuentra registrada una profecía sobre la destrucción de esas dos naciones y algunos efectos que dicha destrucción tendría en ellas.
El capítulo 18 contiene una profecía dirigida a Etiopía”, la mayoría de los traductores se ha referido a esa región como “Cush”, que algunos piensan que era una nación al sur de Egipto. Esta no es una profecía de destrucción si no que se refería a la animación y llamamiento a las armas entre los etíopes con motivo del avance del ejecito de Senaquerib sobre Juda, cuya caída dejaría abiertas las puertas abiertas para una marcha Asiria contra Egipto; al rescate milagroso de Jerusalén; y al mensaje de gratitud de Etiopia por la destrucción del ejercito Asirio (2 Cro.32:23)
En el capítulo 19 hay profecía sobre Egipto, que en el mundo de esa época era una de las naciones más poderosas. Isaías profetizó que Egipto tendría problemas y que los egipcios no serían capaces de resolverlos por medio de sus propias habilidades ni de sus dioses falsos. El capítulo 19 también contiene una extraordinaria profecía de que, en algún tiempo futuro, Egipto e Israel adorarán al mismo Dios y que el Señor “los sanará” a los egipcios; más aún, indica además que Asiria se unirá con Israel y Egipto para adorar a Dios.
El capítulo 20 habla específicamente de que Asiria tomaría cautivo a Egipto, demostrando una vez más al pueblo de Judá la razón por la cual no debían unirse a ningún otro país para pelear contra Asiria.
Isaías 21 se refiere a la destrucción que al final sufrirían tres naciones: Babilonia (vers. 1–10), Edom [Duma] (vers. 11–12) y Arabia (vers. 13–17).En los versículos 9 y 10 el Señor habla directamente a los de la casa de Israel que iban a permanecer cautivos en Babilonia y que necesitarían el ánimo que podía infundirles esta profecía acerca de la destrucción de Babilonia.
Isaías 22 se refiere a la caída de Jerusalén y habla de un día en que “la carga”, o el pesar, se quitaría y Jerusalén estaría en paz permanentemente. En esta profecía, Isaías explica no sólo lo que sucedería en la destrucción de esa ciudad, sino también por qué iba a ser destruida; destaca que la gente estaba muy orgullosa de los estanques y fosos que habían hecho para resolver los problemas de la falta de agua, pero no adoraba al Creador de aquella agua ni reconocía que todas las bendiciones vienen de Él (vers. 11). También los censura por llevar a cabo celebraciones y por alegrarse al oír que las naciones vecinas serían destruidas en lugar de reaccionar con humildad y arrepentirse (vers. 12–14).
El capítulo 23 contiene una profecía sobre Tiro, ciudad de Fenicia, es el último en donde se profetiza la caída de las naciones que rodeaban a Israel y Judá. Tiro era una ciudad dedicada a comprar y vender los tesoros del mundo. Para sus habitantes, las posesiones mundanas eran siempre más importantes que cualquier otra cosa, incluso Dios. Isaías se refiere a Tiro como una ramera porque, en un sentido, los que la habitaban se vendían por dinero ellos mismos, al igual que su relación sagrada con Dios, a semejanza de una ramera que vende su sagrada virtud por dinero.
Después de varios capítulos en los que se habla de la destrucción de diversas naciones [Isaías 13–23]: Desde denuncias especiales de aflicción sobre naciones particulares tales como Babilonia, Asiria, Filistea, Moab, Siria de Damasco, Etiopía, Egipto, Edom, Arabia, Tiro, el capítulo 24 se refiere a una destrucción más general en toda la tierra; se aplica principalmente a los israelitas (Jer.25:1-14) y a lo que les sucedería por causa de su iniquidad, pero también se relaciona con los últimos días previos a la 2da. Venida.
Aun cuando Isaías 24 parezca muy desalentador por hablar tanto de destrucción, también contiene un breve mensaje de esperanza con respecto a los que se van a salvar por su rectitud; ese mensaje es más potente en los capítulos siguientes.
Como todos los mensajes proféticos de Isaías, la profecía de este capítulo originalmente se dirigió al Israel. Ella describe la manera en que Dios habría asolado la tierra y vencido a los enemigos de Israel si éste hubiera sido fiel (Nehe.9:26-37, 2Rey.17:1-23, 2Rey.25:1-21). Pero en vista de la infidelidad de Israel, esta profecía, como otras que originalmente fueron pronunciadas para esa nación, fue cumplida con el pueblo tanto de Israel como de Judá.
El capítulo 24 describe la destrucción de los malos en los últimos días antes de la Segunda Venida del Señor. Este capítulo sirve como introducción a una serie de cuatro capítulos—24 al 27—que tratan de la destrucción de los malos, la Segunda Venida del Señor, y el comienzo de Su glorioso reinado. Primeramente, Isaías declara que los hombres traspasaron las leyes, cambiaron la ordenanza, y quebrantaron el convenio sempiterno; debido a la maldad predominante la tierra es profanada por sus habitantes. El remanente justo, sin embargo, se alegraría.
Sempiterno: es un término que significa algo que tuvo un inicio, pero no posee o se le establece un fin. En algunos casos se utiliza como un sinónimo para hablar de eternidad, aunque se diferencia que algo que es eterno no posee ni principio ni final.
Alrededor de todas las escrituras se pueden hallar en las diferentes relaciones entre promesas, que tendrían una referencia o como características el sempiterno. Estas son algunas reglas que determino Dios, o acciones que se llevaron a cabo al establecer la salvación o una buena vida para los humanos.
No existe un pacto único conocido como el pacto sempiterno (pacto perpetuo, pacto eterno), porque el título se aplica a varios pactos diferentes:
Este capítulo llama la atención al mundo entero a su destrucción venidera. Esta es la profecía de condenación que no excluye a nadie. Se extiende más allá de las naciones del Medio Oriente y llega a cada continente del planeta Tierra. La traducción de la Biblia en cientos de lenguas importantes y tribales hace posible que este mensaje alcance a cada rincón de la creación en nuestros días. El juicio universal está en el futuro; ¡que cada ser humano preste atención!.
Siete sellos marcan la autodestrucción del hombre, afectando a la cuarta parte de la población global (Ap.6). Después, siete trompetas despertarán a la creación a la realidad del mundo espiritual, por el derramamiento de una ira diabólica, como jamás se ha visto en la historia del mundo. Destruirá la tercera parte del planeta (Ap.8:7-12). Finalmente, las copas de la ira de Dios serán derramadas en su furia, causando la devastación total, representada en este capítulo (cap. 15-16 Ap.). “He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores”.
Nadie escapará. Tanto los poderosos como los humildes se enfrentarán con la destrucción. El dinero y el poder no librarán a nadie. En el mundo religioso, en primer lugar, tanto el pueblo como el sacerdote caerán. En la esfera de la producción, tanto el esclavo como su amo experimentarán la ruina. En el hogar, tanto la criada como su ama serán avergonzadas. En la economía, tanto al comprador como al vendedor les faltarán productos para ofrecer u obtener. En el sistema bancario, tanto el que presta como el que toma prestado caerán en la bancarrota.
La persecución de la felicidad es una carrera inútil. No solamente el individuo, sino la sociedad entera y el mismo planeta, sobre el cual estamos, están sujetos a la ley del envejecimiento. No hay nada aquí, sobre lo cual podamos edificar o confiar. El versículo 4 declara que la tierra enfermó y, más adelante, en este mismo libro, en una profecía mesiánica, la palabra nos recuerda que todos aquellos que se oponen a los propósitos de Dios están destinados a la muerte (Efe.6:1-9).
Nuestra fe tiene que estar puesta en Dios, porque Él es eterno y la única esperanza de la vida eterna es poder vivirla con Él. La Biblia predice un futuro pesimista de la vida sobre la tierra: “La tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno” (v.5). El Creador ha declarado que la obediencia a su ley es obligatoria para cada individuo en la raza humana, y basándose en estas leyes, ha dictado la sentencia contra el trasgresor. Tenemos que reconocer el hecho para poder determinar nuestro estado delante del Juez eterno. (Mat 5:17-48)
El problema con este planeta es el pecado de sus habitantes. Lo han pervertido y condenado por haber desobedecido la ley de Dios, y por eso se han desviado del propósito por el cual todas las cosas fueron creadas. Han falsificado la verdad y han quebrado sus fundamentos. La maldición que existe sobre la tierra hará que al final la población se reduzca a unos cuantos (v.6).
Todas las cosas que dan gozo al hombre, sobre la tierra, serán quitadas. Isaías menciona el vino, algo que muchas veces simboliza el gozo en la Biblia. La constitución física del hombre, la cual normalmente lleva el potencial necesario para producir la felicidad, será aplastada (v.7). La música ya no llevará a cabo su propósito; la canción, la risa y los gritos de júbilo, se silenciarán (v.8-9).
Imagen representativa del leviatan
En Isaías 27:1 el leviatán se usa como un símbolo de los reyes malvados de la tierra que resisten al pueblo de Dios. El gran poder que ejercen las naciones malvadas puede ser aterrador, pero Dios asegura a Sus hijos que el mal, no importa cuán monstruoso sea, será derrotado: “En aquel día, el Señor tomará su espada veloz y terrible para castigar al Leviatán: la serpiente que se mueve con gran rapidez, la serpiente que se retuerce y se enrolla. Él matará al dragón del mar”. El Salmo 74:14 contiene una referencia similar a la victoria de Dios sobre Leviatán; en ese salmo, lo más probable es que se refiera al faraón de Egipto.
De nuevo el profeta acude a la mitología popular para expresar sus revelaciones e ideas. El profeta quiere designar a tres potencias políticas o imperios. Se suele convenir que el monstruo que está en el mar es Egipto, cuyo río Nilo es a veces llamado “mar.” l El leviatán serpiente huidiza sería Asiría, asentada junto al Tigris, de curso muy rápido; y el leviatán serpiente tortuosa sería Babilonia, junto al Eufrates, río muy sinuoso e irregular.
Todo empieza con un hombre llamado Nimrod, él se destacó entre sus contemporáneos y se convirtió en un “vigoroso cazador delante del Eterno”. El les incitó a despreciar a Dios, fue nieto de Cam, hijo de Noé, un hombre audaz y de mucha fuerza en los brazos, quien los persuadió de que no adjudicaran a Dios la causa de su felicidad, porque sólo se la debían a su propio valor.
Paulatinamente convirtió el gobierno en una tiranía, viendo que la única forma de quitar a los hombres el temor a Dios era el de atarlos cada vez más a su propia dominación. Afirmó que si Dios se proponía ahogar al mundo de nuevo, haría construir una torre tan alta que las aguas jamás la alcanzarían, y al mismo tiempo se vengaría de Dios por haber aniquilado a sus antepasados.
La multitud estuvo dispuesta a seguir los dictados de Nimrod y a considerar una cobardía someterse a Dios. Y levantaron la torre; trabajaron sin pausa ni descanso, y como eran muchos los brazos que intervenían comenzaron a levantarse rápidamente, más rápido de lo que sería de esperar. Estaba construida de ladrillos cocidos, unidos con betún para que no pasara el agua
El lugar donde edificaron la torre se llamó Babel (en hebreo) o Babilonia (en griego) (por la confusión de las lenguas) fue una de las ciudades del reino que Nimrod estableció en los comienzos de la historia humana (Gen.10:1,6-12). Las Escrituras revelan que fue el lugar donde una de las primeras civilizaciones intentó construir una torre que llegara al cielo (Gen.11:1-9).
En Babel se plantó la semilla de un sistema que se ha mantenido vigente durante toda la historia de la humanidad hasta nuestros días y que seguirá aún más allá. Babilonia, la ciudad y posterior imperio que surgió de ella, representa la sociedad que se opone al modo de vida de Dios. Este gran imperio seguiría creciendo y posteriormente destruiría los muros de Jerusalén y quemaría el templo construido en honor a Dios.
En una fértil llanura a unos 80 kilómetros (50 millas) de la actual Bagdad se erguía antiguamente la impresionante ciudad de Babilonia. Parecía invencible, rodeada como estaba por descomunales muros dobles y un enorme foso. Era una de las ciudades más grandes del mundo antiguo y se hizo célebre por sus majestuosos templos, jardines colgantes y zigurats (torres templo). En la Biblia se la llamó “Señora de Reinos”, y fue la capital de una potencia mundial de la historia bíblica (Isa.47:5). El Imperio babilónico, al igual que el egipcio y el asirio que le precedieron, desempeñó un destacado papel en la historia bíblica.
Territorio que ocupo el imperio de Babilonia
Una viña o viñedo es una plantación de vides (Vitis vinifera) para la producción de uvas de mesa o de vino, si es grande, se llama viña, y si es pequeño se llama viñedo.
En la Biblia hay abundantes referencias a la plantación, al cuidado, a la poda y a la cosecha de las uvas. Una descripción bastante compleja de los pasos que debía dar una familia para cultivar su viña aparece en la parábola de (Isa.5:1-6), y en las ilustraciones y parábolas de Cristo (Mar.12:1-12; Jun.15:1-10). Alrededor del terreno se levantaba un cerco de piedra para evitar la entrada de animales merodeadores (Num.22:24; Sal. 80:8-13; Pro. 24:30-31;Cnt. 2:15; Isa.5:5) y además había una torre para el vigía, que tenía la responsabilidad de cuidar de la viña (Mt. 21:33)
El profeta se complace en afirmar que, aunque Ds castigó a su pueblo, no usó con él el rigor que aplicó a otros pueblos que le afligieron (v.7). Ds con Israel tiene otra medida en el castigo, porque le ha hecho unas promesas, y de ahí que no le castigue hasta el exterminio total, como lo hace con otros pueblos. Por eso Israel debe tener aún esperanza en Ds, que tiene especiales consideraciones con él. Pero Ds pone una condición para otorgarle completamente el perdón, a saber, que se desentienda de todo vestigio de idolatría, derribando los altares, de modo que no se levanten “asneras” (troncos sagrados) y estelas solares (v.8) (Deut.7:22-26, 12:1-4, Isa.44:9-21).
El v.10 presenta una gran dificultad respecto a la identificación de la ciudad fuerte abandonada. Por lo que se dice en el v.11 (el que la hizo, el que la formó.,.), parece que es Jerusalén castigada por Dios y desolada (Nehe.9:26-32). Sin embargo, algunos autores quieren identificarla, con una gran ciudad capital de un imperio enemigo del pueblo de Dios. La descripción de su ruina es muy gráfica, pues la ciudad es comparada a un árbol seco del que las mujeres toman las ramas para encender fuego, y los animales dormitan a su sombra, alimentándose de sus ramas (v.11). Y toda esta ruina viene como consecuencia de la falta de inteligencia de sus habitantes, que no han querido ver la mano de Dios en el castigo, orientando sus pasos de nuevo hacia el que la formó.
De nuevo una profecía de consuelo sobre el retorno de los exiliados. Es ley en la literatura profética alternar las profecías de castigo y las de consuelo y esperanza. Aquí se nos presenta a los judíos de la diáspora, dispersos en Asiría y Egipto, retornando a su tierra al oír la trompeta que solemnemente los convoca. La frase desde el río hasta el torrente de Egipto representaba las fronteras ideales de la Tierra de Israel según las promesas divinas (Gen 15:18, Eze.34:24-30, Amós 9:13-15)
La Biblia no da muchos detalles sobre la vida personal de Efraín. El episodio de la vida de Efraín que recibe más protagonismo en la Biblia es la ocasión en que él y su hermano fueron bendecidos por Jacob su abuelo.
Tanto él como Manasés fueron adoptados por Jacob, lo que indica que de este modo su padre, José, recibió los derechos de primogenitura y la doble porción por parte de Jacob. Así, al ser contados como hijos de Jacob, los dos hijos de José fueron fundadores y líderes de tribus de Israel.
Efraín fue el segundo hijo de José y el fundador de la tribu de Efraín. Su madre fue una egipcia llamada Asenath, hija de Potifera, sacerdote egipcio (Gen.41:41-45, Gen.46:20). Efraín era también hermano de Manasés y nieto de Jacob.
El significado del nombre Efraín proviene del original hebreo «Ephrayim». El nombre «Efraín» procede de una raíz que significa «fertilidad» y transmite el sentido de «ser próspero» o «doblemente fructífero». Efraín nació durante los siete años de abundancia sobre Egipto. (Gén.41:50-52)
Aunque Efraín era el hijo menor de José, fue él quien recibió la principal bendición de Jacob. Cuando José intentó que Jacob diera la bendición principal a Manasés, Jacob le explicó que Manasés sería un gran pueblo, pero que su hermano menor sería más grande que él. Así, el nombre de Efraín se antepuso al de Manasés. (Gen.48, Deut.33:13-17)
El libro de las Crónicas da cuenta de las tribus de Israel y menciona a los descendientes de Efraín. (1Cro.20-29)
La bendición de Jacob sobre Efraín se cumplió en el desarrollo de su descendencia. De hecho, la tribu de Efraín fue muy próspera y de ella surgieron notables líderes de la historia de Israel.
Durante un tiempo, en la época del éxodo, la tribu de Manasés llegó a superar en número a la tribu de Efraín (Num.26:34-37). Pero la tribu de Efraín estaba destinada a ser más numerosa e importante que la tribu de Manasés, y esto se confirmó en la secuencia de la historia bíblica.
En el campamento de Israel, la tribu de Efraín lideraba el campamento occidental alrededor del Tabernáculo. (Num.2:18-24)
Distribución de las tribus alrededor del tabernáculo
La tribu de Efraín recibió un amplio territorio en la división de la tierra de Canaán (Jos.16).
El territorio de Efraín estaba formado principalmente por montañas y valles bien irrigados por las estaciones lluviosas, lo que hacía que su zona fuera fértil. En la Biblia, el territorio de Efraín se denomina a veces «montañas de Efraín».
Territorio ocupado por la tribu de Efraín dentro de la tierra de Canaán
A lo largo de la historia de Israel, algunos de los centros más importantes del territorio de Efraín fueron:
Entre los personajes bíblicos más importantes que descendían de la tribu de Efraín, tenemos:
Existen varios eventos específicos sobre la tribu de Efraín de los cuales podemos aprender. Si bien Dios dio a la tribu la capacidad de ser guerreros y valientes luchadores (1Cro.12:30), Efraín no obedeció la orden de Dios de expulsar a los cananeos de la Tierra Prometida (Éxo.23:20-25; Jue.1:29; Jos.16:9-10).
El orgullo y un extremado deseo de prominencia causaron graves dificultades a los efraimitas en su relación con las otras tribus. Esta tendencia se manifestó ya en la época de los jueces. Por ejemplo, los efraimitas “trataron de armar riña” con Gedeón por no haberlos llamado antes para luchar contra Madián. No obstante, la prudencia de Gedeón evitó un enfrentamiento en aquella ocasión. (Jue.8:1-3, Jue.8:2-3)
Más adelante, los efraimitas se sintieron ofendidos cuando Jefté no los llamó para luchar contra los amonitas, aunque en un principio habían rehusado ayudarle. Como consecuencia, guerrearon contra Jefté y sufrieron una derrota humillante: 42.000 guerreros de Efraín murieron en los vados del Jordán al ser identificados por el modo de pronunciar la contraseña, pues decían “Sibolet” en vez de “Schibolet”. (Jue 12:1-6; 2Cr 25:10)
Desde que el reino se dividió durante el gobierno de Jeroboan, la tribu de Efraín llegó a ser la más importante e influyente del reino del norte que más tarde el nombre Efraín se asoció profundamente con el Reino del Norte sirviendo como designación base de las diez tribus que formaban el reino de Israel (2Crón.25:7; Ose.5:3-14, Eze.37:16, Ose.13:1-16).
El primer rey, el efraimita Jeroboán, introdujo la adoración de becerros en Dan y en Betel.(1Rey.11:26; 12:25-30.) Nunca se recuperaron de esta caída en la idolatría.
Los profetas Oseas e Isaías dirigieron sus fuertes denunciaciones contra Efraín. Oseas la condenó por mezclarse con las naciones, imitar su comportamiento y servir a sus ídolos. Comparó a Efraín con una torta redonda a la que no se le dio la vuelta, horneada o hasta quemada en la parte inferior, pero cruda en su parte superior. (Os 7:8; Sal 106:35, 36; Os 4:17; 12:14.) A pesar de que las fuerzas de Efraín habían sufrido un desgaste por la acción de fuerzas extranjeras, esta tribu no se volvió a Jehová, sino que recurrió a Egipto por ayuda e hizo un pacto con Asiria. De este modo se comportó como una paloma simple a la que se atraparía en una red. (Os 7:9-12; 8:9; 2Re 17:4; Os 12:1.)
El profeta Isaías se dirigió a los ‘orgullosos borrachos de Efraín’. Su independencia del reino de Judá y sus alianzas con Siria y otras naciones los afectó como un licor embriagante, pero al fin les sobrevendría el desastre. (Isa 7:1, 2, 5-9, 17; 9:9-12; 17:3)
Sin embargo, los profetas de Jehová también predijeron que cesaría el espíritu de celo y hostilidad que existía entre Efraín (el reino del norte) y Judá (el reino del sur). (Isa 11:13; Jer 31:6.) Judá y Efraín se unirían, y la tribu de Efraín sería restaurada al favor divino. (Jer 31:18-20; 50:19; Eze 37:16-19; Zac 10:7)
Aunque la tribu de Efraín se ganó una mala reputación, algunos siguieron un proceder correcto. Por ejemplo, durante el reinado del rey Asá de Judá, muchos efraimitas se unieron a ese rey cuando vieron que Jehová estaba con él. (2Cr 15:9.)
Más tarde, también hubo efraimitas entre los que estuvieron presentes en Jerusalén para la celebración de la Pascua en el primer año del reinado de Ezequías y después participaron en la destrucción de todo lo relacionado con la idolatría. Sin embargo, cuando Ezequías invitó a los israelitas del N. a ir para la Pascua, muchos habitantes de Efraín, Manasés y Zabulón se mofaron e insultaron a sus correos. El orgullo les impidió humillarse y bajar a Jerusalén para celebrar esta fiesta. (2Cro.30; 31:1)
Como ya se ha dicho, en la época del reino dividido el nombre «Efraín» se aplicaba a menudo para designar a todo el Reino del Norte.
Entonces, junto con todas las tribus que formaban el Reino del Norte, la tribu de Efraín fue finalmente exiliada cuando el reino de Israel fue conquistado y destruido por el Imperio Asirio como juicio de Dios debido a su corrupción moral. (Jer.7, 2Rey.17).
Profetas como Amós, Oseas, Miqueas e incluso el profeta Isaías profetizaron este acontecimiento.